Que no te tiren de los hilos. ¡Vive y lucha!
Autobús, clases, trabajo, gimnasio, fútbol televisado, cama, coche, colocón… Distintos sustantivos para una misma descripción. Rápido, fácil, barato y que no se tenga que pensar demasiado… Todo maleable y débil, como nuestro pensamiento, una nube de frases que repetimos como loros sin saber quién las dijo por primera vez: “la democracia es el mejor gobierno posible”, “el capitalismo permite que vivamos mejor” o “gracias a los distintos partidos políticos todo el mundo se puede sentir representado”. Ni siquiera se cuestionan qué de falso o cierto hay en cada una de sus supuestamente profundas convicciones democráticas.
Habitualmente nos movemos por nuestro día a día como seres robotizados, anhelantes de una individualidad crítica que ni tan siquiera logramos rozar. Aburridos, cansados y sin capacidad para crear… Noqueados por una cotidianidad que se nos escapa. Manipulados. Sin respuesta. Sin nada que decir y sin ganas de hacerlo. Al fin y al cabo derrotados por nosotros mismos. Hombres y mujeres modelados por una sociedad que los fabrica a su imagen y semejanza: competitivos a ultranza, insolidarios, fieles a los dictados del estado y el capital.
Al fin y al cabo escribimos esto porque nosotros y nosotras, los anarcosindicalistas y los anarquistas, despreciamos vivir así. Intentamos levantar una vida que merezca la pena ser vivida, donde la fraternidad, el apoyo mutuo, la curiosidad y el autoaprendizaje no sean parte de un proyecto futuro más o menos realizable, sino que sean valores que vertebren nuestra vida, porque al fin y al cabo vivir así es una buena manera de hacerlo.
Después de todo, lo que pensamos es que vivir luchando es una buena manera de intentar ser libres… Y ya sabemos que la libertad no es poder comprarte una camisa roja, verde o azul, un coche pequeño o grande, un piso o un apartamento con piscina. La libertad no tiene nada que ver con lo que nos quieren hacer creer. Hablamos de una manera digna de sentirnos humanos, pegados a la tierra y a los que vivimos en ella; una manera, en definitiva, de ser felices de una forma inteligente y veraz, independiente, incluso dolorosa, pero satisfactoria y plena, llena de vitalidad.
Piensa, actúa, lee y aprende, échate todo lo que puedas conocer al hombro y júntate con los tuyos, con los que poco tienen y menos tienen que perder, con la gente que quiere hacer de su día a día un testimonio de digna resistencia…
¡Aúpa la lucha de los hombres y mujeres libertarios!



